EL JUGADOR: El ‘Loco’ que defiende al ‘Ponchito’

El ‘Loco’ Emiliano Olivero se ha convertido en la garantía bajo los tres palos del ‘Ponchito’.
El ‘Loco’ Emiliano Olivero se ha convertido en la garantía bajo los tres palos del ‘Ponchito’.
El ‘Loco’ Emiliano Olivero se ha convertido en la garantía bajo los tres palos del ‘Ponchito’.

Emiliano ‘Loco’ Olivero, golero argentino de 30 años, se ha convertido en una garantía en el arco de Mushuc Runa y se ganó la titularidad a base de esfuerzo y sacrificio diario.
Olivera nació en el campo de Colón provincia de Buenos Aires. La actividad futbolística inició a los 14 años en Estudiantes de La Plata luego pasó a Defensa y Justicia donde debutó profesionalmente a los 19 años.
Por su buena actuación pasó a Douglas Haig y posteriormente Arsenal de Sarandí compró su pase para jugar Copa Libertadores.
Retornó a Douglas Haig y pasó a Santa Marina para luego vincularse a Mushuc Runa. El ‘Loco’ inició su vida deportiva jugando baloncesto, hambol y vóley, pero fue el baloncesto que le llamó más la atención y jugó 8 años como pívot por la estatura que tiene, 1.93 metros.
Sin tener idea de lo que es el fútbol se incorporó a Estudiantes de La Plata, donde le costó adaptarse a esta disciplina y estuvo a punto que le botarán del equipo por que técnicamente no tenía idea de lo que se trata.
Su primer entrenador y mentor para defender los tres palos fue Sergio García, iniciando en la séptima categoría del club. Por circunstancias de la vida el golero suplente del club de la categoría principal abandonó el equipo y él pasó a ocupar su lugar. El golero titular se lesionó y debutó afirmándose en el arco en esa categoría para luego ascender al equipo principal y jugar profesionalmente.
El apodo de ‘Loco’ nació en Douglas Haig, donde salió campeón dos veces. Le gustaba salir a cortar los centros fuera de los tres palos y un comentarista deportivo comenzó a decirle ¡Este está loco!, ¡Este está loco!, quedándose como el ‘Loco’ Olivero.
Su familia está conformada por sus padres Roberto y Mirta, y su hermano Leandro. Actualmente vive con su futura esposa Estefanía y su hija de tres años Ema, en Ficoa. En diciembre dará el paso de consagrar su unión ante el Todopoderoso.
Lo que más extraña de estar lejos de su país es su familia y la pesca deportiva que es una de sus aficiones, algo que lo ha practicado en Ecuador con Narciso Mina.
No tienen ningún tipo de cábala antes de ingresar al campo de juego, simplemente pone su confianza en Dios con una oración, porque todo se lo debe a él.
El ‘Loco’ confesó que antes de llegar a Mushuc Runa le gustaba fumar y lo hacía desde los 14 años. A su llegada a Ambato comenzó afirmar su confianza en Dios y reunirse con un grupo de cristianos, cambiando el cigarrillo por su amor a Dios. Lleva tres meses sin fumar, porque ya no necesita de eso.
Emiliano no colecciona nada referente a su actividad futbolística. Lo que colecciona son cañas de pescar es lo único que le llama la atención por ser su pasión, porque al pescar encuentra paz interior apartándose de lo cotidiano.
Sobre sus características en el arco sostiene que simplemente trata de hacer lo difícil fácil y disfrutar de lo que le gusta. El sueño que tiene es triunfar con Mushuc Runa y si es posible conseguir un título. En Argentina ha sido cuatro veces campeón. Espera quedarse en el futbol ecuatoriano.
A nivel internacional admira al golero Mariano Andújar (Argentino) y a nivel nacional a Adrián Bone de El Nacional.
El mensaje que dejó para las jóvenes promesas del balompié es que primero encuentren su paz interior y no se dejen llevar por gente mala que rodea al fútbol con ilusiones. Los jóvenes no deben dejar de soñar, cuando ingresen a un campo de juego deben pensar que están jugando en la canchita del barrio y dar un buen espectáculo para los amantes del fútbol, manifestó el ‘Loco’ Olivero.