Flores de cambio y libertad – Dominique Selman

@DomiSelman

Desde pequeña, uno de mis lugares favoritos y del cual tengo mis más preciados recuerdos de infancia es Constanza.

Las galletas de avena con pasas que hacía con nuestra vecina, las cabalgatas sin saber la manera precisa de sostener los estribos y mis andanzas para descubrir nuevas fragancias (aun sin saber, a esa edad, que esa sería una de mis grandes pasiones) son recuerdos que guardo como lo más preciado de mi ser.

Ir a Ecuador hace cuatro años fue como tener una revelación. Ahí descubrí Baños y vi flores, cascadas y artesanos que trabajaban arduamente y servían con gozo al ver a una dominicana sentirse como en casa por su trato.

Como me gustaría que mi abuelo Alfredo estuviese aún entre nosotros y poder llevarlo a ver todo eso que me enseñó de pequeña en Constanza, pero vestido de diferentes colores y fragancias que hacen de esa tierra puro arte.

Mis escritos en mi país van dirigidos a todo el que pueda deleitarse en leerlos, pero muy en especial para aquellas mujeres subyugadas en nuestras sociedades, que todavía creen que no pueden trabajar arduamente, difundir sus valores y también ser buenas compañeras, madres y esposas para sus familias. Al final, nuestro papel no es velar por una retribución económica, sino realmente hacer de nuestra voz un cambio.

Recomendación de la semana: “La Bilirrubina” de Juan Luis Guerra.

Dominique Selman es dominicana. Tras haber crecido entre Estados Unidos, Argentina y República Dominicana, regresó a Santo Domingo a trabajar en el sector turístico y cultural de su País. Actualmente dirige su propia empresa de consultorías enfocada al fomento de la creatividad en los negocios a través del uso de colores, fragancias y arte.