El arte de compartir – Dominique Selman

Un hijo es la pieza más valiosa en la colección de dos padres. Como todas las grandes piezas, se exponen a tener que ser restauradas, a no ser aceptadas como majestuosas por todos quienes la admiren y a ser muchas veces juzgadas.

Cuando hay una separación, los padres deber saber ser como un gran curador y hacer sentir al hijo que su valor aumenta, que ahora es más codiciado y que tiene luz propia. Siendo hija de padres separados, puedo dar fe del daño emocional que puede hacer en los hijos una separación, aun cuando no lo estén haciendo de manera voluntaria los padres.

Para mí como hija y como mujer, asumir que la madre es quien debe asumir por “default” la custodia, es completamente retrógrada. Lo primero es que en la sociedad actual las mujeres tenemos el tiempo igualmente comprometido y tenemos las mismas capacidades de trabajar y ser productivas, no teniendo que quedarnos en una casa cuidando a los niños solamente.

De hecho, ese fue para mí el gran error de generaciones anteriores: refugiarse en la protección económica de un hombre antes de cuidar sus propios intereses. Lo importante es que los niños se sientan en libertad y fundamentalmente, la de elegir el tiempo que deciden pasar con cada uno.

Lo segundo es que el mismo hecho de estar en una separación puede nublar el juicio de cualquiera de los dos padres, por lo cual con más razón no debe depender más de uno que de otro las decisiones que se tomen sobre la vida del hijo.

La guerra de poder en la que entre las parejas suele desviarlos de lo que debería ser lo prioritario: el bienestar psicológico del niño y que pued. Es importante que las parejas sepan que el niño es también un individuo pensante, con derechos individuales y que la única diferencia entre ellos y los padres es que por su edad no está habilitado a asumir responsabilidades legalmente.

Ambos padres juegan un papel sumamente importante, por eso para la procreación hacen falta dos, no uno. Padres, sepan que sus hijos los van a amar a ambos, pero no esperen que las decisiones y actitudes de ellos estén determinadas por vuestra preferencia. Si esperan tener una relación sana con ellos y que después de su mayoría edad ser parte de sus vidas, sepan ser buenos padres aun sin ser una buena pareja.

Ese es un trabajo en equipo en el cual ninguno está por encima de otro y en donde los derechos y responsabilidades son igual para los dos; ahí tendrán aseguradas sus grandes obras y sus colores serán los que hagan irradiar su grandeza en el mundo.

Dominique Selman es dominicana. Tras haber crecido entre Estados Unidos, Argentina y República Dominicana, regresó a Santo Domingo a trabajar en el sector turístico y cultural de su País. Actualmente dirige su propia empresa de consultorías enfocada al fomento de la creatividad en los negocios a través del uso de colores, fragancias y arte. @DomiSelman