Emprendimiento creativo: el nuevo desarrollo – Dominique Selman

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Para quienes no trabajan dentro de grandes empresas como empleados, existen dos formas de describir su estado laboral: ser emprendedor o considerarse un desempleado.

Lamentablemente, por los modelos que adoptan los funcionarios públicos en la mayoría de los países latinoamericanos, parecería que su intención mas que fomentar la creación de un amplio sector privado, es penalizarlo.

Los modelos burocráticos de los gobiernos y empresas, especialmente en la República Dominicana, suelen desestimar el trabajo de jóvenes creativos quienes pudieran tener igual o mayor capacidad de crecimiento que un alto ejecutivo con años más de experiencia en el mercado laboral.

Los emprendedores, pasan así a verse muchas veces desanimados con llevar a cabo sus proyectos porque el tiempo y costo es demasiado elevado y los financiamientos, cuando se le agrega la alta carga impositiva a pagar, resultan insostenibles en el corto y mediano plazo.

Es entonces en donde surge una manada de ciudadanos, generalmente aquellos de sectores más necesitados, que prefieren hacerse llamar desempleados y recibir dádivas del gobierno en vez de emplear su capacidad creativa en modelos de negocios responsables y sostenibles bajo una buena administración.

Los modelos tradicionales en donde se espera un ingreso fijo por un número determinado de horas en una oficina ya no es lo que buscan los emprendedores que tienen un entendimiento más global de los negocios, pues la falta de valoración en un mercado local por sus ideas es lo que hará que cada vez más busquen formas de diversificar sus ingresos en más de un negocio y el uso de la tecnología le permitirá cada vez más hacerlo, desafiando a las grandes burocracias de las empresas tradicionales.

El papel de los dirigentes debería ser de apoyarlos y respetarlos, permitiéndoles una verdadera libertad económica que llevaría necesariamente al desarrollo del país y la región.

En la medida que en la República Dominicana estemos más dispuestos a estar a la vanguardia de los negocios abiertos, de que exista competencia y que  dejemos de desestimar el potencial del talento joven, entonces ahí podremos hablar de crecimiento económico.

El tema está en que para que eso se de y que verdaderamente estemos preparados para el desarrollo, también tiene que darse un cambio cultural y de la idiosincrasia; el dinero debería ser visto como un medio, no un fin. Esto es precisamente lo que lleva al verdadero empoderamiento económico, ver el dinero como un medio que nos da libertad, no como un fin por el cual estamos dispuesto a sacrificar nuestra ética y nuestro profesionalismo.

En un mundo globalizado cada vez más van a surgir nuevas ideas que desafíen lo tradicional, que apoyen cada vez más el buen trato, la sensibilidad social, los negocios responsables y los empleados con motivación que no sea solo su retribución económica. Debemos preparar nuestro país y nuestro talento joven para ese cambio, que es lo que va a llevar a nuestro desarrollo como nación.

“El problema real de la pobreza no es un problema de distribución sino de producción. La única forma permanente de curar la pobreza es incrementar el poder adquisitivo de los pobres.” – Henry Hazlitt

Dominique Selman es dominicana. Tras haber crecido entre Estados Unidos, Argentina y República Dominicana, regresó a Santo Domingo a trabajar en el sector turístico y cultural de su País. Actualmente dirige su propia empresa de consultorías enfocada al fomento de la creatividad en los negocios. 

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