La tauromaquia en términos económicos – Juan Sebastián Naranjo

A primeros pasos de los cabestros hombres de ruedo, aún rudimentarios aquellos que fueran los padres de la lidia: los Mesopotámicos Gilgómez y Melcor, comenzando por el gran Hércules, Teseo y los Acróbatas Tésenses, e inclusive el gran Carporfaro el romano;  y aún más, contenidas en las líneas de la historia escrita a puño y letra por los sevillanos Joselito y el recordado pasmo de Triana “Juan Belvomente”, ellos  fueron quienes dieron carácter y pasión a la hoy amada y criticada obra de arte, -tauromaquia moderna-.

Los amantes del tango de lidia deberían pedir a la legislación española un día de fiesta en honor a Welligton, ya que su valía en batalla se sobrepuso al ejército Napoleónico en la batalla de Waterloo. Lo que frenó la convicción de eliminar las ganaderías de lidia andaluzas. No es hasta 1833, que en Sevilla nació la primera escuela de Tauromaquia y el primer traje de luces en honor a los vencidos generales franceses de la batalla en mención.

Si en la literatura, en una de sus mejores décadas, se recuerda a la Generación Decapitada, en la tauromaquia haciendo uso de un símil, se recuerda a los toreros de primera línea: Paquirri, Giggo, Julio Robles y Limeño Segundo, y aunque de otra década también a José Tomás. Ellos fueron quienes resucitaron la concepción: “el hombre mata al toro, ofreciendo su propia vida”.

La tauromaquia es un concepto de cuidado, y como en la concepción social está prohibido hablar de política y de religión, a estos bloqueos de libertad de expresión se ha sumado el hablar sobre la tauromaquia, puesto que esta disciplina despierta muchas pasiones. Sin embargo y con guante de seda resulta de especial interés revisar las cifras económicas que se esconden tras el uso del traje de luces y el capote.

La economía de la tauromaquia, por su origen y crecimiento es importante analizarla desde la perspectiva española. Esta afición es representada por 1,094 ganaderías, que ocupan 540.000 hectáreas (9% del tamaño de Madrid-España), las cuales en producción representa el 0.16% del Producto Interno Bruto. La industria generó un efecto multiplicador importante. Por cada dólar que ingresa al mundo del toro español, éste genera un incremento de 2.8 veces como renta creada al sistema económico.

El mundo taurino genera 200.000 puestos de trabajo. Según la modelización realizada por la Universidad de Extremadura, por cada feria (7 días de corrida), en media se genera una ganancia de 5.8 millones de euros, según los últimos datos estos fueron los movimientos económicos promedio de las principales ferias taurinas españolas:

  • Feria de San Isidro: 61.8 millones de euros
  • Feria de San Fermín: 26.2 millones de euros
  • Feria de Abril de Sevilla: 17.9 millones de euros

Además de los beneficios privados generados, este sector tiene particular componente fiscal. Como dato consolidado, la tauromaquia en concepto de IVA aporta en media casi 43 millones de euros anuales. A esto mencionar que apenas recibe como subvención del estado (Ministerio de Cultura) un monto tope de 30.000 euros determinados en el Presupuesto General del Estado.

El toro es un referente de la religión Mediterránea. Su matanza resulta de particular interés analizarla bajo el contexto del uso que se da a las vidas de los animales: 1000 millones sirven de alimentación, 36 millones son usados para piel, 11 millones son usados para experimentación médica, 3 millones son castrados y sirven de animales de compañía y 10.000 son matados bajo estocada final entre España y Francia (La Gaceta, 2016)

Al torero no le gusta que el toro muera en la soledad y obscuridad de un camal. Este no concibe que a tal soberbia bestia no se le dé muerte en merced de un ritual. Como lo dice el libro -El Teseo-, “El toro debe ser respetado, debe morir combatiendo, con su principal arma que es su bravura”.

Otro dato interesante, es analizar la composición del mercado laboral de este sector.  En razón de los datos oficiales, en la actualidad hay 810 matadores (trabajan 187; 23%), de los cuales 58 intervinieron en 2016 apenas una sola vez.

Además, hay 3018 novilleros (trabajan solo 123; 4%), de los cuales 37 trabajaron una sola vez en 2016. En ese contexto cabe mencionar que, para ser torero, primero hay que ser novillero (se necesitan 25 novilladas como mínimo), es por ello que, según los datos de participaciones y registros, al parecer días negros se prometen venir para el sector ante el ausentismo y la falta de eventos para las nuevas figuras del toreo.

Vicente Rayuela, en su libro -La economía del Escalafón Taurino-, explica el desarrollo de modelos econométricos para entender la economía de la tauromaquia.

Para entender su obra es importante comprender que el lenguaje taurino no se traduce en una cifra, ni en una ratio (orejas, indultos, estocadas, etc.), lo que sí se puede transformar en números es lo que gira a partir del mundo taurino (eventos, boleterías, asistencias al año, características de la ganadería, etc.).

Los modelos generados analizan los actuales escalafones de los toreros, la reputación de un torero en función del histórico del orden del toro asignado en las diferentes corridas pone en contexto el éxito los mejores toreros de hoy en día, y cuestiona el factor determinante para que un torero genere mayor venta de boletería.

Entre los factores de estudio considerados y las conclusiones obtenidas, los resultados que mayor curiosidad generaron fue la incidencia del peso del toro (a menor peso, más envestidas del toro), la reputación de la ganadería (mayor reputación, mayor probabilidad de éxito), se pondera al escenario (no es lo mismo torear en Madrid, que en Sevilla), el día de la semana que se torea, si el evento pertenece a una feria o no,  edad del torero, el número de avisos antes de la estocada final (a mayor número de avisos, menor probabilidad de éxito).

Toda la información analizada, sustenta el criterio que la tauromaquia es un mundo perfumado de pasiones, un libro con hojas blancas, listo para ser escrito a letra culta del arte taurino. Para algunos es un acto de culto, para otros es un llamado hasta del mismísimo anticristo. Es una palabra que genera vibraciones del pecho de quienes nacieron viendo dar verónicas, observando a las aficiones que con pañuelo en mano reconocían al artista.

Es un concepto tan profundo que divide a la raza humana. Tan hiriente que es capaz de sacar lágrimas al ajeno del arte, que sufre al ver morir al bravío, tan hiriente que pone en soledad y hasta en melancolía, a quien, parado enfrente del inmenso coliseo taurino, con mirada hacia el éter azulado recuerda al valiente lancero ser embestido en la arena del escenario inmaculado, a tono del clarín y del paso doble, despierta ante un recuerdo que no dejará de serlo, gracias a una reforma legislativa que prohíbe las corridas taurinas dentro de su distrito.

Juan Sebastián Naranjo P. es economista con mención en Finanzas en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). Cuenta con un Bachelor en Derecho y Gestión en la Universidad Pierre-Mendès- Grenoble II- Accueil de Francia y con un Master en Ciencias Actuariales en la Universidad Carlos III de Madrid. Al momento, es el Actuario consultor de Seguros Constitución S.A. juansebastiannaranjo.com

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