Radicales por la libertad

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Por: Luis Fernando Torres

La apasionante historia del líder democrático venezolano encarcelado y confinado en aislamiento en una celda inmunda por casi cinco años, convertido en el preso político número uno del mundo, ha sido motivo de una novela impecablemente escrita por Javier Moro, cuyo título, “Nos quieren muertos”, expone el terror desatado por Maduro y Diosdado y la tortura y desaparición de opositores.

Leopoldo López es el gran protagonista de la obra. De alcalde del municipio de Chacao, en Caracas, pasó a convertirse en el principal contradictor de la dictadura. Chávez le prohibió ser candidato a dignidad alguna, después de finalizar la alcaldía. Maduro mantuvo la prohibición. Durante tres lustros sólo pudo apoyar electoralmente a otros. En todo caso, desde la dirección de su partido lideró las más grandes manifestaciones en contra de la dictadura. Dentro de la cárcel encontró las formas para hacer llamados a la población a protestar y articular acciones políticas, con la ayuda de su esposa, para que Estados Unidos y la Unión Europea desconozcan la legitimidad de Maduro. Soportó en el aislamiento lo que ningún otro líder latinoamericano, salvo los encerrados en Cuba, ha soportado. A pesar de las torturas diarias, no cedió jamás.

El arresto domiciliario, al que se vio obligado la dictadura por la presión internacional, le permitió diseñar y dirigir la campaña con la que la oposición tomó el control de la Asamblea y declaró a Juan Guiadó, su compañero de partido, presidente de Venezuela. El complot con altos mandos militares, policiales y de la justicia, para desalojar a Maduro, terminó en fracaso, lo que le obligó a asilarse en la embajada de España. El cambio de gobierno en España, con los socialistas de Sánchez al mando, le obligó a fugarse de Venezuela, vestido de electricista, por la frontera sur con Colombia, en una zona controlada por la guerrilla, un año después de haber permanecido en esa embajada, ante los acuerdos que estaban cocinándose entre la dictadura y el régimen socialista español. Se unió a su familia en Madrid, después de tantos sacrificios por la restauración de la democracia venezolana.

López es el ejemplo del político que se juega todo por su país. Hombre con convicciones, religioso y católico, que sobrevivió en la prisión con la lectura de la biblia y los ejercicios ignacianos y, dado su pasado atlético, con una rigurosa disciplina de flexiones y saltos dentro de la celda. No era un político cualquiera. Se había graduado en Harvard y llevaba a una Venezuela libre y democrática en sus genes.

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