El gobierno y las ganancias de la IA

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Por: Luis Fernando Torres

Tanto están creciendo las grandes empresas estadounidenses desarrolladoras de la inteligencia artificial (IA) que desde la orilla socialista y desde la orilla republicana se ha propuesto alimentar un fondo soberano gubernamental con las ganancias e, inclusive, las acciones de esas empresas. El senador socialista Bernie Sanders ha hecho público un proyecto legislativo para gravar con el impuesto del 50% a las acciones, no a las ganancias, mientras el presidente conservador Trump ha anunciado su plan de nutrir ese fondo con aportes voluntarios de acciones de compañías como Open AI, Anthropic, Amazon, Google, Meta, Microsoft, Nvdia, e, inclusive, Space X, que, sin ser una desarrolladora de IA, usa sistemas avanzados y, en estas semanas, ha logrado disparar el valor de sus acciones.

Las posiciones de Sanders y Trump han merecido fuertes críticas por la interferencia gubernamental, con diferente intensidad, en empresas privadas actualmente exitosas. Si bien Trump no llega a la propuesta casi confiscatoria de Sanders, en la práctica desarrollará un proceso de persuasión, con eventuales premios y castigos, para conseguir la transferencia voluntaria de acciones. Habrá necesariamente una presión gubernamental sobre los actores privados. De cualquier manera, las dos posiciones conllevan interferencias en un mercado que, hasta ahora, ha beneficiados con creces a sus accionistas, entre ellos, millones de inversionistas que compran acciones en la bolsa.

En el fondo soberano los dueños no serán exclusivamente los ciudadanos, a los que el gobierno les transfiera acciones, sino el propio gobierno. No es novedosa la idea del fondo soberano. En Ecuador se creó el fondo con los excedentes petroleros. Algo similar ocurrió en los países nórdicos. La diferencia con lo que proponen en Estados Unidos con las empresas de IA es que éstas no explotan un recurso que, en Ecuador, es de propiedad del Estado, esto es, el petróleo. Las empresas estadounidenses no son concesionarias del Estado. Por ello, no es fácil que pueda instrumentarse lo que piensan Sanders y Trump.

Lo que muchos se preguntan es el destino o la finalidad del fondo soberano. ¿Va a ser utilizado para invertir sus activos y obtener utilidades? De ser así, ¿cómo se emplearán las ganancias? ¿O será simplemente un instrumento para distribuir acciones a los ciudadanos? Se trata de incógnitas que deben ser despejadas antes que el gobierno intervenga en las empresas de IA.

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