Los tres días del dictador depuesto

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Por: Luis Fernando Torres

Durante tres días, el 2002, el dictador Chávez fue depuesto de la presidencia de Venezuela, estuvo encarcelado y a punto de ser fusilado, se confesó de sus pecados mortales, y recuperó milagrosamente el puesto. Los generales que lo echaron del Palacio de Miraflores demostraron ser unos incompetentes a la hora de librarse del dictador enviándolo a la Habana. El empresario privado, Cardona, que asumió el poder aupado por un grupo de oportunistas y ambiciosos empresarios, fue tan torpe que se enemistó gratuitamente con esos generales, degradándolos, después de haber disuelto todos los poderes y terminado los anticipadamente los períodos de los alcaldes y los gobernadores.

A Chávez lo depusieron por haber dado la orden a sus francotiradores de disparar a matar a los ciudadanos que protestaban en las calles de Caracas. Hubo muchos fallecidos. También lo echaron por haber iniciado la liquidación de la democracia, interfiriendo en los demás poderes, y haber entregado el país a los designios de Fidel Castro. Casi todos los mandos militares estaban en su contra. Sólo el general Baduel le apoyaba, a tal punto que fue el artífice de su liberación del cautiverio de los tres días. Pero como el diablo nunca paga bien a sus devotos, pocos años más tarde la misma dictadura chavista encarceló a Baduel y le dejó morir en la cárcel. Era un general constitucionalista. Apoyó a Chávez porque consideraba a Cardona un usurpador. Cuestionó después a Chávez por sus excesos autoritarios.

La torpeza del empresario Cardona de disolver todos los poderes le ubicó como un dictador de los pies a la cabeza. En unos minutos se quedó sin la aureola de demócrata. Al degradar a los generales golpistas se quedó sin apoyo militar, mientras los ofendidos le desconocían como presidente y hacían un llamado para que los poderes disueltos recuperaran la institucionalidad.

Entretanto, el derrotado Chávez se restablecía del palazo recibido y lograba recuperar el poder. Con detalle y mucha gracia el novelista Jaime Bayly aborda el drama venezolano de esos tres días en su reciente obra, Los Golpistas.

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