Soluciones alternativas a los conflictos legales

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Por: Álvaro E. Sánchez Solís

Durante este fin de semana, reflexioné sobre los conflictos legales a los que las personas se enfrentan día a día, y llegué a la conclusión de que muchos abogados (incluyéndome a mí) hemos cometido en algún momento el error de creer que todo se resuelve a través de la vía judicial, llevando a cabo interminables juicios que pueden durar hasta 10 años.

¿Por qué es un error? Porque si bien existen problemas que deben ser abordados mediante la vía judicial, el abogado generalmente no considera recurrir a métodos alternativos de resolución de conflictos (MARC). Esto sucede en gran parte porque en nuestra cultura persiste la noción de que «cualquier conflicto debe resultar en un juicio». Esta manera de pensar, junto con la escasa difusión de información sobre los MARC, ha llevado a la práctica de presentar demandas por conflictos que podrían ser resueltos a través de un Centro de Mediación y Arbitraje.

Entre los métodos más relevantes y comunes que comprenden los MARC se encuentran la mediación y el arbitraje. En términos simples, la mediación implica que una persona (el mediador) guía a las partes en conflicto y facilita su comunicación para llegar a una solución aceptada por ambas partes. Por otro lado, el arbitraje involucra a un árbitro o un tribunal arbitral que, después de escuchar a las partes, emite una decisión a través de un laudo arbitral. Tanto el acta de mediación como el laudo tienen el efecto de una sentencia ejecutoriada y, además, de cosa juzgada, lo que significa que el tema ya no puede ser revisado nuevamente, ni siquiera en la justicia ordinaria.

La gran diferencia que caracteriza a los MARC es que son plenamente voluntarios. Un juicio no requiere de acuerdo alguno entre las partes para que se pueda iniciar y, adicionalmente, continuará, independientemente de si la persona demandada contesta o no. Por ello, es más sencillo manejar un arbitraje, una mediación o una negociación, ya que se cuenta con el consentimiento de ambas partes.

En resumen, lo que sugiero aquí es que los abogados ampliemos nuestras perspectivas y abandonemos la noción tradicional de que cualquier conflicto se resuelve únicamente a través de un juicio, cuando en realidad podemos optar por estos métodos alternativos.

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