Por: Álvaro E. Sánchez Solís
La Fiesta de las Flores y las Frutas (FFF) ha alcanzado su edición número 75 en 2026, consolidándose como un pilar cultural y turístico del país. El poderoso significado de esta fiesta, que nació en 1951, permanece en el corazón de los ambateños, recordándonos la resiliencia y el renacimiento tras el devastador terremoto de 1949 que azotó a la zona. Hoy, además, representa la unión de tradición, arte y economía local, que atrae a miles de visitantes nacionales e internacionales.

La reina electa para la edición 75 de las FFF es Martina Salcedo Cobos, joven de 21 años que estudia Administración de Empresas y que representó al barrio Ficoa Centro. Salcedo promueve proyectos inclusivos para personas con discapacidad, impulsando valores de solidaridad y desarrollo comunitario.
El desfile del 15 de febrero, corazón de la celebración, deslumbró con carrozas adornadas de flores y frutas frescas, música folclórica y danzas tradicionales. Fátima Bosch, Miss Universo 2025, añadió un toque internacional, aunque sufrió un leve desvanecimiento atribuido a la altitud andina.
Este incidente, lejos de empañar el evento, resaltó la calidez propia de los ambateños: Bosch fue asistida rápidamente, simbolizando la adaptabilidad y hospitalidad local. El desfile, con su explosión de colores y sabores, reflejó la riqueza agrícola tungurahuense y el talento de los participantes.
La FFF representó un alivio económico para los ambateños: Se estimó una ocupación hotelera cercana al 80% en Ambato, beneficiando a operadores turísticos con un incremento del 30% en reservas. Eventos como la Bendición de las Flores, Frutas y Pan en el Parque Cevallos, la Ronda Nocturnal, la corrida taurina y el Festival Internacional del Folclore fomentaron el intercambio cultural, atrayendo artistas de varios países.
Económicamente, la fiesta generó millones en ingresos por ventas de artesanías, alimentos y servicios. En un contexto de desafíos nacionales, eventos como este promueven la unidad y el optimismo. La FFF, así, proyecta a Ambato como destino vibrante.
En resumen, la edición 2026 fue un jubileo exitoso, representando el punto de unión entre la tradición con modernidad, que reafirma por qué Ambato es la «Tierra de las Flores y las Frutas». Un recordatorio de que, en medio de adversidades, la cultura florece.







