La fiebre por el capitalismo de Estado

0
30

Por: Luis Fernando Torres

El capitalismo impulsado por el libre mercado y el libre comercio internacional, ha cedido espacio al capitalismo promovido desde el Estado. En los últimos diez años se han creado unos 9.500 subsidios en Estados Unidos y en la Unión Europea, con la justificación de la promoción de la producción local, al estilo de los subsidios que el gobierno chino otorga a sus productores. Y en Estados Unidos el gobierno ha ido más allá de los subsidios, con la adquisición de importantes paquetes accionarios en empresas privadas con alto impacto productivo, así como con la imposición de altos aranceles proteccionistas a las importaciones. El capitalismo de Estado ha tomado un nuevo impulso, fuera del espectro de China, donde se lo ha aplicado con rigor desde hace varias décadas, dentro de un régimen de partido único. 

En un mundo controlado por las grandes empresas tecnológicas y, de modo especial, por las promotoras de la inteligencia artificial, el rol reforzado del Estado en la economía no deja de ser un interesante objeto de estudio. En China el capitalismo de Estado ha estado marcado no sólo por apoyos o subsidios al sector productivo sino por el dirigismo estatal, bajo el control del Estado por el partido comunista, esto es, sin democracia pluralista y representativa y sin un Estado de derecho. En Estados Unidos, la Unión Europea y otras países, el capitalismo de Estado se ha configurado con otras particularidades, aunque bajo el mismo principio. 

El libre mercado y el libre comercio internacional no existen en la realidad en términos absolutos. Sin embargo, constituyen emblemas de las sociedades libres,  con personas libres, con derechos, entre ellos, el derecho de propiedad, que crean, producen y comercializan, con la seguridad que las autoridades estatales no les expropiarán sus ingresos, mediante impuestos y aranceles, ni distorsionarán el funcionamiento del mercado ni los intercambios. El capitalismo de Estado va en una dirección opuesta. Y en Estados Unidos y en la Unión Europea ha llegado lejos, precisamente por la necesidad de asegurar que sus empresas no se queden detrás de las chinas, tan apoyadas y sostenidas por el Estado. El problema es que, por esta dirección, las libertades económicas quedan opacadas en las esquinas de los procesos productivos y de intercambio.

Artículo anteriorGobierno inaugurará Punto Digital Gratuito en Quisapincha
Artículo siguienteEl servicio a Cristo, Misa Dominical

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí