Electores complejos y contradictorios

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Por: Luis Fernando Torres

En Brasil, Bolsonaro sigue adelante en la recta final de la segunda vuelta. En España, Sánchez y los socialistas están atrás de los conservadores. En Estados Unidos, los republicanos y los demócratas están bastante igualados en las elecciones legislativas. El eje del debate electoral en esas democracias está entre la continuidad y el cambio. Bolsonaro es el cambio y Lula es la continuidad. El Partido Popular y Vox, con sus líderes Feijoo y Abascal, son el cambio, mientras Pedro Sánchez es la continuidad. En Estados Unidos no es tan simple porque Trump no es candidato, aunque él mismo ha señalado que la disputa, en cada circunscripción, debería ser entre Trump y los demócratas, en otras palabras, entre la continuidad de sus programa y sus políticas y el camino al abismo de los demócratas, algunos de los cuales se han deslizado exageradamente hacia el socialismo.

La valoración de la gestión presidencial de Lula está a la baja, lo cual le reduce el horizonte electoral para captar nuevos votantes, mientras la valoración de Bolsonaro se encuentra al alza y muchas fuerzas políticas y sociales se han sumado a su candidatura. Los socialistas de Sánchez en España tienen un importante electorado de personas de edad. Movilizarlo es el gran desafío electoral para compensar la fuga de cientos de miles de jóvenes hacia la orilla conservadora, desesperados por la falta de acceso a la vivienda y a trabajos estables. El objetivo del gobernante socialista es que su partido obtenga la primera votación nacional, aunque no cuente con la posibilidad de formar de gobierno, dejándoles a los conservadores del PP y de Vox a la espera. Juntos PP y Vox sí tendrían los votos para formar gobierno. Por su parte, en algunos distritos de Estados Unidos ocurriría un referéndum sobre Trump y también sobre la deriva socialista de ciertos radicales demócratas.

Con electores impacientes, decepcionados y con expectativas frustradas, los oficialismos corren el riesgo de perder. Al menos en Brasil y en España, este momento, Lula y Sánchez serían desbancados del poder. En Estados Unidos es muy difícil que los demócratas controlen las cámaras de Representantes o del Senado. Carecen de programas. La campaña la están desarrollando contra Trump y nada más. De este modo, en los distritos en disputa, que son pocos, no se aseguran necesariamente un triunfo.

Las elecciones seccionales ecuatorianas son diferentes. Con electores complejos y contradictorios en cada provincia, cantón y parroquia, en medio de un auditorio fragmentado, la disputa tiene un alto componente local, por lo que será una lucha entre personalidades y liderazgos seccionales. El clima de opinión y el contexto mismo del debate advierten que los votantes se pronunciarán sobre la base de sus prejuicios, creencias y soluciones a sus problemas vivenciales en la comunidad local.

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