Estatismo sueco a la deriva

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Por: Luis Fernando Torres

Los suecos están en medio de una transformación profunda. Con el viejo modelo socialista y estatista a la deriva, han optado por navegar por las aguas del capitalismo de libre mercado, con algunos matices, eso sí, lejos del capitalismo de Estado, como el que se ha desarrollado China. Por lo pronto, han logrado disminuir sustancialmente el peso del Estado en la economía y han sentado las bases para que la iniciativa privada despliegue su potencial de manera vasta, inclusive, en salud y vivienda, dos sectores antiguamente reservados a la gestión estatal.

El gasto social lo han bajado al 23%, así como el gasto público, en su conjunto, que se ha colocado debajo del 50% del Pib. Francia, el país europeo, con el gasto más alto, en materia de gasto social están en 32% del Pib y en gasto público, en 58%. Antes del cambio de modelo, los suecos gastaban más que los franceses y, por ello, tenían los impuestos más altos, a tal punto que los empresarios y los jóvenes profesionales se veían obligados a emigrar para no pagar tributos confiscatorios. En el rubro del gasto social los suecos están al mismo nivel de Estados Unidos, pero muy por arriba de este país en gasto público. El aparato estatal todavía sigue pesando en la economía sueca. En Estados Unidos bordea el 37% del Pib. En cuanto a la deuda pública, Suecia está menos endeudada. En efecto, el Estado debe el 36% del Pib, mientras en Estados Unidos el gobierno debe, gracias al manejo milagroso del dólar, el 129% del Pib.

Los suecos han realizado cambios interesantes al sistema de pensiones. De este modo, le han dado el aire necesario para algunas décadas más. Con responsabilidad han garantizado las jubilaciones en el tiempo. En otros países europeos, la falta de medidas reformadoras le ha condenado al sistema de pensiones a sostenerse con el subsidio estatal, en la medida que el gobierno tenga recursos para subsidiar. Ecuador debería mirar los cambios al sistema de pensiones sueco. Ahora, no se diga después, los aportes de los afiliados no alcanzan para cubrir las jubilaciones.

La socialdemocracia sueca con la que crecieron el Estado y los impuestos, durante varias décadas, no ha logrado asimilar los drásticos cambios en el modelo económico. Los servicios públicos se han vuelto más eficientes. Y con un clima empresarial tan atractivo, han retornado un buen número de empresas y profesionales que, en el pasado, fueron expulsados por los impuestos confiscatorios.

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