Regulación peligrosa de la Inteligencia Artificial

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Por: Luis Fernando Torres

Es curioso que se proclame la necesidad de regulación de la IA desde las mismas empresas gigantes estadounidenses que dominan el mercado en este sector. Entre las peregrinas justificaciones está la de proteger existencialmente a la humanidad. En el fondo, son otras las razones para la regulación invocada. En primer lugar, cerrar las puertas de ingreso del sector a la competencia de las empresas más pequeñas. Con regulaciones normativas y administrativas muy estrictas e, inclusive, licencias, los laboratorios de menor tamaño no podrán cumplirlas y saldrán del mercado o, simplemente, no ingresarán. En segundo lugar, crear un escudo legal para que las empresas gigantes no asuman responsabilidades patrimoniales por daños en el caso de abusos o fraudes. Las regulaciones les servirán, en el caso de un reclamo o una demanda, para liberarse de las responsabilidades, alegando que han cumplido las regulaciones. 

Los gigantes de la IA en Estados Unidos están invirtiendo tanto, especialmente en centros de datos, que impactan directamente en el crecimiento del Pib, en un porcentaje del 4%. Ni siquiera en la época de los ferrocarriles se invirtió tanto. El 2026, sólo en Estados Unidos la inversión será de 46 billones de dólares. En los próximos siete años, hasta el 2032, llegaría a los 10 trillones de dólares. Si bien una inversión tan descomunal permite la creación de empleos, con 750 mil en el sector, en los últimos tres años, no es menos cierto que es un factor de riesgo para los financistas, dado que las inversiones se han realizado con préstamos. Al no haber obtenido los ingresos esperados, han tenido que beneficiarse de ampliaciones de pago con proveedores, como ha ocurrido con Nvidia.  Por ello, algunos gigantes, como Open AI, no han salido aún al mercado de valores. Lo hizo, hace poco, Anthropic, con una valoración de 2 billones de dólares y la expectativa de valorarse en 30 billones, además de unos ingresos esperados, hasta el cierre del año, de 100 mil millones de dólares. Hasta ahora no han aumentado los ingresos ni la valoración en el mercado según las expectativas.

En el espacio de las gigantes estadounidenses, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Open AI, Nvidia, Anthropic, es donde la regulación de la IA ha aparecido como una urgencia. Entretanto, en Ecuador, que no está en el el ranking mundial de la IA, se archivó, por defectuosa y excesivamente reguladora, una ley con la que se buscaba regular una IA inexistente. 

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