La democracia deliberativa de luto

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Por: Luis Fernando Torres

Ha muerto el eximio filósofo político alemán, Habermas, creador de la democracia deliberativa, aquella categoría con la explica que la democracia es más que el rito electoral. Su esencia es la de alentar la discusión racional, esto es, la deliberación como norma democrática para aproximarse a le verdad y, en definitiva, a la mejor decisión pública.

En la prensa española se ha recordado el debate que mantuvo, el 2004, con el mayor teólogo y filósofo de la Iglesia contemporánea, el Papa Ratzinger. Las diferencias entre el racionalista y el creyente encontraron puentes impensables hasta ese momento. Habermas admitió que la religión era útil para purificar el debate racional de los creyentes en el seno de las democracias, mientras Ratzinger reconocía la trascendencia de la deliberación en los sistemas políticos que dicen ser democráticos. Llegó a sostener Habermas que no todo lo que viene de la religión es irracional y políticamente inútil o ilegítimo. Por su parte,  Benedicto XVI anticipó lo que diría el 2010 ante el parlamento británico que las normas objetivas para una acción justa de gobierno son accesibles a la razón, prescindiendo del contenido de la revelación.

Un espacio singular para la deliberación son los cuerpos colegiados democráticos que legislan y fiscalizan. De allí la importancia de los parlamentos y de los concejos municipales. Cuando el debate desaparece de estos espacios, las decisiones públicas tienden a alejarse de la verdad democrática.

La democracia deliberativa de Habermas se basa en la igualdad de los que debaten y en el diálogo racional, es decir, con racionalidad, sin dogmatismos ni exclusiones. De este modo, la democracia se convierte en un fin en sí misma. Para sus críticos se trata de una utopía, del deber ser más que del ser. La realidad política, en efecto, no suscribe lo que dice Habermas. En todo caso, aún cuando la democracia deliberativa sea, en esencia, un ideal, se trata de un ideal que impulsa a respetar las libertades y a buscar consensos.

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