La venta del periodista

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Por: Álvaro E. Sánchez Solís

El periodismo ecuatoriano vive otro capítulo de sus eternas tensiones internas. El caso “El Gran Padrino”, la investigación de La Posta que en enero de 2023 destapó una presunta red de corrupción en empresas públicas vinculada a Danilo Carrera -cuñado de Guillermo Lasso-, marcó un antes y un después. Liderada por Andersson Boscán, la serie de reportajes contribuyó al juicio político contra Lasso y, en última instancia, a la “muerte cruzada” que disolvió la Asamblea y sepultó al fallido gobierno de CREO. Parecía un triunfo del periodismo investigativo. Hoy, uno de sus propios integrantes lo pone en duda.

Javier Montenegro, quien formó parte del equipo y coordinó editorialmente parte del trabajo, ha reaparecido con duras críticas. Afirma que no se dijo toda la verdad, que se ocultaron pruebas (como supuestos videos comprometedores que nunca aparecieron), que se “vetaron” fuentes y que la investigación pudo haber servido a intereses selectivos. Lo más explosivo: acusa a Boscán de haberlo llamado el 21 de mayo para advertirle “tenga cuidado, que por eso se muere gente”, frase que interpretó como amenaza tras anunciar que contactaría a quienes fueron “vetados” en la investigación original.

El conflicto expone fracturas personales y profesionales. Durante la investigación, Montenegro formó parte del equipo que construyó el relato. Ahora, con distancia, decide “revisar” el caso y cuestionar su impacto real. Es legítimo que un periodista rectifique o profundice, pero resulta conveniente ubicarse del “otro lado” de manera tan abrupta. Para Boscán y Vivanco, esto tiene respuesta: venta de conciencia.

Montenegro insiste en que no es “tonto útil” ni busca vender información, sino hacer periodismo puro. Sin embargo, sus revelaciones llegan envueltas en un tono de arrepentimiento tardío que genera más preguntas que respuestas. ¿Por qué no planteó estas dudas con la misma fuerza cuando el reportaje se publicó y tenía máximo impacto? ¿Qué ha cambiado realmente, más allá de las dinámicas internas del medio o posibles rencillas?

Sea cual sea la verdad sobre lo que se ocultó o enfatizó en “El Gran Padrino”, el episodio deja una lección amarga. La credibilidad no se gana con giros convenientes años después, sino con coherencia y transparencia desde el primer momento. Mientras Montenegro promete entregas que “destaparán” lo no dicho, el público observa con escepticismo: otro round de periodistas que, en lugar de unirse contra la corrupción, terminan devorándose entre sí.

Contacto: alvaro.sanchez2000@hotmail.com

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