LA DETENCIÓN DE LUISA

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Por: Álvaro E. Sánchez Solís

La madrugada del 22 de octubre de 2026, agentes de la Policía detuvieron a Luisa González en su vivienda de Canuto, Manabí. La Fiscalía la investiga en el caso Laberinto por presunto lavado de activos vinculado al financiamiento de la campaña presidencial de 2023. Poco después, un juez dictó prisión preventiva y la trasladaron a la cárcel de Riobamba. La noticia, anunciada primero por Rafael Correa en redes, no sorprendió del todo: González ya enfrentaba inhabilitaciones y algunas figuras del movimiento Revolución Ciudadana ya estaba en el ojo del huracán por este tema.

Este episodio no es un hecho aislado. Se suma a una lista de caídas que debilita al correísmo: Jorge Glas y Aquiles Álvarez están presos; otros exfuncionarios cargan condenas o viven en el exterior; Correa permanece en Bélgica con sentencias que le impiden regresar. Cada proceso judicial erosiona la capacidad de movilización y la imagen de una fuerza que alguna vez dominó el mapa político.

Más allá de las causas penales, la RC muestra grietas internas que se agravan con cada derrota electoral. Tras perder en 2021, 2023 y 2025, las tensiones estallaron a la luz pública. Cartas de prefectos y alcaldes criticando la “desconexión” con el país, expulsiones de asambleístas, salidas de figuras históricas como Marcela Aguiñaga y disputas por candidaturas locales revelan un liderazgo cada vez más centralizado y que molesta a la interna. Las bases y los dirigentes territoriales reclaman voz y el núcleo dirigente responde con disciplina o exclusión. El resultado es un movimiento que se encoge: pierde cuadros, pierde cohesión y pierde capacidad de proyectarse más allá del discurso de persecución.

González era, hasta hace poco, el rostro más visible y competitivo de la oposición. Su detención, sumada a la suspensión del partido, deja al correísmo sin su principal carta de presentación en un momento clave. Las denuncias de “lawfare” y persecución política resuenan entre sus seguidores, pero no resuelven el problema de fondo: un proyecto que, después de tres derrotas consecutivas y de sucesivas fracturas internas, parece incapaz de regenerarse. La RC no se ha derrumbado de un golpe, pero cada caída de una figura relevante y cada grieta que se abre en sus filas la acerca un poco más a la irrelevancia. El tiempo dirá si logra reinventarse o si este capítulo marca el inicio de su ocaso definitivo.

Contacto: alvaro.sanchez2000@hotmail.com

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